
Al salir el sol entre la neblina de la mañana, despertaríamos, deseando que la tarde trajera de nuevo las fragancias de las flores, y las estrellas volvieran a indicar el camino para perdernos en ellas.
Dos manos unidas, dos corazones latiendo al unísono, dos miradas que se cruzan. Y entre tus ojos y los míos el tiempo detenido y las almas fundidas.
Si quisieras ver mi mundo conocerías la felicidad hecha en miles de instantes de millones de minutos, ya que detendría el mundo para ti. Para que el tiempo no pudiera arrebatarnos el calor que desprenden dos corazones que se queman en la pasión del conocimiento mutuo. Mientras la suave brisa se lleva las palabras pronunciadas y las olas borran las huellas de nuestros pasos, el amor perduraría en el tiempo, porque está marcado en el universo.